martes, 11 de marzo de 2014

Viernes en la gran ciudad

Viernes en la gran ciudad.
El sol tarda exactamente
8 minutos y 19 segundos
en iluminar el descontento colectivo.
Voy a la moda
caminando por la calle
con la voluntad de un espantapájaros.

 Llego al metro
todos tenemos miedo de mirarnos a los ojos,
somos muertos vivientes,
la única cosa verdaderamente viva en mi vagón
es un chihuaha encerrado en un kennel de lynon.

De pronto
entra un tipo,
comienza a cantar,
lleva en la mano un sombrero
en el que nadie ha depositado dinero;
nadie quiere oírlo,
a nadie le importa oírlo.

La canción
se llama “Sonríe”.

La verdad
nadie sonríe,
nadie ve al tipo,
nadie le escucha,
a nadie le importa.
Él también está muerto,
él también está en boga
todos lo sabemos,
sólo que él
intenta disimular cantando.

Al llegar a la estación siguiente
antes de que abran las puertas
el tipo nos habla de su abuelita:
“Ella me decía que nuestras sonrisas
hacen eco en el mundo
pero nuestras lágrimas
son para nosotros solos”, afirma.
Las puertas del vagón abren
y el tipo se baja.

Definitivamente su abuelita
era una hija de puta.

jueves, 6 de marzo de 2014