<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533</id><updated>2012-01-31T19:56:25.137-04:30</updated><category term='Las redes invisibles no tienen malas intenciones'/><category term='Sócrates no me conoció'/><category term='Si no estamos dispuestos pues abracemos la hecatombe'/><category term='Vi'/><category term='Hay pesadillas que hablan de los hombres'/><category term='Los perros no saben de bloqueos'/><category term='El Binario'/><category term='los ojos.'/><category term='Churchill ha tomado la piedra y roto la ventana. Well done'/><category term='Wilfredo Valverde'/><category term='El desierto de lo real'/><category term='Ven tal como eres'/><category term='como eras'/><category term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><category term='Winston.'/><category term='Un muerto en un día cualquiera'/><category term='Vicente Forte Sillié'/><category term='Los ojos que nos miran'/><category term='MANÉJESE CON CUIDADO'/><category term='De callejas y sin salidas'/><category term='la otredad del significado'/><category term='Los Samuráis también lloran'/><title type='text'>Crónicas del Hígado Encebollado</title><subtitle type='html'>Una urbe. Un hombre. Muchas historias.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-1166951052465647076</id><published>2012-01-31T19:55:00.000-04:30</published><updated>2012-01-31T19:56:25.144-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la otredad del significado'/><title type='text'>la otredad del significado, pág. 13, Revista Bonsái 7</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" id="43d765f3-b54e-5064-06ec-4d8739ddf423" style="height: 255px; width: 420px;"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;amp;printButtonEnabled=false&amp;amp;backgroundColor=%23222222&amp;amp;documentId=120131215304-a60cd18246354f14a80098687ae56228" /&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"/&gt;&lt;param name="menu" value="false"/&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"/&gt;&lt;embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:255px" flashvars="mode=mini&amp;amp;printButtonEnabled=false&amp;amp;backgroundColor=%23222222&amp;amp;documentId=120131215304-a60cd18246354f14a80098687ae56228" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left; width: 420px;"&gt;&lt;a href="http://issuu.com/revistabonsai/docs/bonsai_7?mode=window&amp;amp;printButtonEnabled=false&amp;amp;backgroundColor=%23222222" target="_blank"&gt;Open publication&lt;/a&gt; - Free &lt;a href="http://issuu.com/" target="_blank"&gt;publishing&lt;/a&gt; - &lt;a href="http://issuu.com/search?q=bonsai" target="_blank"&gt;More bonsai&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-1166951052465647076?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/1166951052465647076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=1166951052465647076&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/1166951052465647076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/1166951052465647076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2012/01/la-otredad-del-significado-pag-13.html' title='la otredad del significado, pág. 13, Revista Bonsái 7'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-8477872906324578456</id><published>2011-12-17T11:28:00.001-04:30</published><updated>2011-12-17T11:28:28.144-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Wilfredo Valverde'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Binario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Wilfredo Valverde, El Binario</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;El boxeo es un juego de fintas y viceversas. Para ir hacia adelante se hace presión en la pierna de atrás, para retroceder, el impulso se toma con la pierna de adelante. Igual para el movimiento lateral: para ir a la derecha se empuja la pierna izquierda, para ir hacia la izquierda, el empuje es con la derecha. Wilfredo "El Zambo" Valverde sabe que el baile es de inversos y retrocesos, sólo que no hay tiempo para análisis en el furor del músculo acicateado por la adrenalina y los golpes. Contra las cuerdas todo es intuición, a veces premonición, y la memoria es de corto plazo, de pez de acuario, de uno, dos y tres. Trenzado allí como está, el Wilfre presiente en el hombro y la cadera del otro la combinación que se le viene encima, así que nada más reacciona, y contra el uno, uno, dos, igual a tres, opone la parte alta de la frente, taimada y gacha la cabeza afeitada, escondida la barbilla entre el pecho y el hombro izquierdo, los brazos paralelos, juntos a modo de armadura, los puños cubriéndole el rostro. Para salir del trance, sólo tendría que volver a intuir y reaccionar, ni siquiera le haría falta recordar la cantaleta: para la izquierda basta empujar a la derecha, para adelante presionar hacia atrás, para la acción se requiere la inacción, para dar una vuelta de Vals hacia la izquierda halar el hombro y la cadera a la derecha, para aumentar el deseo afincar la abstinencia, para ir hacia arriba escalar desde abajo... después de todo el boxeo es un tira y encoge de causas y efectos inversamente proporcionales, como las matemáticas, como la gravedad, como la naturaleza, como la vida misma. Pero el Wilfre no intuye ni reacciona ni le importa, y el uno, dos y tres le repite, presentación, nudo y desenlace, uno, dos y tres, jab, jab, recto de derecha contra los antebrazos, uno, dos y tres, jab, recto, gancho de izquierda, uno, dos y tres, jab, recto y gancho de derecha fuerte a la mandíbula, y el suiche parece saltarle, y se va a la lona, y con ella empieza la cuenta, y viene la noche, la rocola en el bar de ficheras y la canción de otros tiempos: uno, dos y tres, qué paso más chévere, qué paso más chévere, de mi conga es...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;El bar es el de la avenida Las Delicias. Hubo una época en la que Wilfre cerraba sus peleas allí. Su preparador decidía y negociaba todo antes de introducir la proposición a la Federación: el título que pretendía, el cinturón en juego, las esquinas, los pesos, las fechas, el cuadrilátero, la propaganda, la localidad y los precios de la entrada. El sólo se sentaba allí y dejaba hacer, dejaba pasar, se dejaba ir por lo que fuera: una canción de la rocola, el ardor de un aguardiente en la garganta, la complacencia de una de las muchachas del lugar, o –en la mejor de las noches- por todo aquello. Después de cada pelea ganada la cosa era aún mejor: al Zambo lo recibían como a un rey, y el bar de ficheras se hacía fiesta y las mujeres se peleaban por pasarla con su Zambo “El noqueador”. Había estado con todas, y las quería a todas, y todas le querían a él. Era campeón: la velocidad de los requiebros de su cadera eran tan efectivos en el ring como en la pista de baile y la cama. Era joven. Era fuerte. Era noqueador. Pero de eso hace ya casi veinte años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;De todo, sólo queda la rocola en una esquina, aunque ahora es moderna: las canciones ya no se prestan para la pachanga, el cepillado y el maraqueado, ahora lo que abunda es la salsa erótica, la bachata moderna y el vallenato endiablado, y el mecanismo ya no se alimenta de sencillos de cuarenta y cinco revoluciones, sino de&amp;nbsp;&lt;em&gt;cidis&lt;/em&gt;. Todo lo demás es ajeno. En el negocio ya no se corren apuestas y las mujeres de hoy son distintas, se intuyen lúgubres, tristes, se sienten hediondas a un pachulí que recubre una piel que no se ha lavado en días; por seguro, que se pueda ver con los ojos que se han de comer los gusanos, esto es lo que se sabe: en el bar de hoy hay bastante caña –se ignora si adulterada-, hay luces rojas, sexo y mamadas a tranque en reservados, un televisor aéreo, mudo, destripando imágenes de partidos de fútbol que nadie ve, entre equipos que nadie conoce, con resultados que a nadie importan; por presunción, es decir, que no se ve pero que se supone: en el antro de ahora hay drogas y violencia. El mismo Wilfre se siente ajeno en este lugar de mala muerte que una vez fue otro. Aquí, al Zambo ya no lo conoce nadie Todo es nuevo. Y a él le parece&amp;nbsp;&lt;em&gt;que&amp;nbsp;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;sí, es verdad, todo esto es novedad, pero de baja calaña&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;El tipo llega y se viene y se sienta en la mesa. Todo pasa rápido. Al Zambo le cae todo en avalancha y mientras oye, piensa que&amp;nbsp;&lt;em&gt;todo se fue a la mierda, que no tengo otra cosa que hacer sino acceder, que ya no soy un muchacho, tengo diez años sin pelear, nadie me conoce y estoy fuera de forma, la calle está dura, y si no acepto no hay quien cubra los gastos de la casa este mes y pague la medicina del carajito, que ya bastante angustia nos causa a su mamá y a mí con la bendita enfermedad del carajo que tiene&lt;/em&gt;. La vaina está clara, el tipo ya sacó cuentas y me lanzó la propuesta, quieren promocionar a un amateur de mierda, a un novato que sacaron del 23 de Enero, y quieren que yo sea su carne de cañón, el chivo expiatorio que pierde por nocaut, y la cuestión es tómalo o déjalo ahora mismo.&amp;nbsp;&lt;em&gt;Si fuera por Luisa ya hubiéramos vendido mis cinturones del campeonato, pero esa vaina ya es demasiado&lt;/em&gt;, y Wilfredo sabe que es eso lo único que le queda de su época de gloria, de cuando era alguien, aunque sean esos mismos cinturones colgados en una pared de su casa los que le recuerden que ya, hoy en día, no es nadie. Acepta el trato, acuerda que todo sea rápido, sólo tiene que hacerse el pendejo, asomar la barbilla cuando esté entre las cuerdas y tirarse en el primerísimo primer round,&amp;nbsp;&lt;em&gt;qué carajo, que sea El Zambo el que pierda para que este Wilfredo Valverde gane y pueda cobrar sus reales.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Afuera llueve. El repiquetear del agua en el cemento llega como un murmullo a este sótano, se inmiscuye por la ventanilla que está, paradójicamente, en la esquina superior del camerino y al ras del piso de la calle al mismo tiempo; y el frescor del agua que se filtra levanta de las paredes un olor a sangre seca, alcoholado y orines viejos. Si Wilfredo Valverde fuera escritor y no pugilista, si utilizara pluma y no guantes, seguramente usaría este momento para lanzar un gancho certero, una frase rotunda, concisa y contundente al hígado del lector: el aire de la llovizna que entra a este cuarto es como las esperanzas, da gusto encontrarlas, pero casi siempre remueven el olor a mierda que llevamos dentro. Pero Wilfre no es escritor y aquí no hay lector, ni siquiera preparador, aquí no hay nadie, sólo Wilfre con Wilfre mismo. De un bolso va sacando cosas: un pote de vaselina para engrasarse la cara, una bombonita de anís El Mono para echarse tres buches, un frasco de alcoholado Pingüino para frotarse el cuerpo, mentol chino para untarse un poco en las bolas de manera de infundirse ánimos forzados, su par de guantes, sus amarres y su protector de boca. Todo lo colocará en la mesa y parsimoniosamente irá preparándose, hasta que llegue a los amarres y los guantes y se detenga ahí, resignado, decepcionado de&amp;nbsp;&lt;em&gt;esta soledad del coño&lt;/em&gt;, hasta que alguien recuerde que él no puede hacer aquello por sí solo, que hace falta que vengan y lo ayuden, y le cubran las manos con el esparadrapo, le pongan los guantes, le metan el protector en la boca y lo dejen listo para el castigo. Puede ser que mientras espere, Wilfre piense en mandar todo a la mierda, en darle la paliza del año al novato ese,&amp;nbsp;&lt;em&gt;primero me tiro al piso, le hago creer que me ha noqueado según lo que acordamos, y luego me levanto antes de que termine la cuenta, y lo llaveo hasta el cansancio, luego le tiro mi gancho izquierdo al costado para doblarlo y colocarlo en posición propicia para mi upper de derecha fulminante, y bam, fuera, nocaut, para que aprendan que conmigo no se juega, que el Zambo no se vende, que si tengo que rematar mis cinturones, me gano este primero, porque yo soy un macho, y todo lo demás que se vaya al carajo&lt;/em&gt;. Pero aunque esa es una posibilidad -hay que recordar que nadie puede estar seguro de lo que al Zambo le dé por pensar-, es más probable que mientras espere, El Wilfre se aventure a verse en el espejo de pie que hay en el camerino y se vea el abdomen prominente, desparramado sobre las pantalonetas vino tinto que tienen su nombre bordado en blanco, y se toque las tetas que son sus pectorales y las grasas que le cuelgan a merced de la gravedad, y hasta suba los brazos, los arquee a la altura de su cabeza intentando posar como en otros tiempos, se indague la cara dura y la cabeza afeitada, cierre los ojos para verse como era, como fue. Las posibilidades son infinitas cuando las causas nos buscan, pero si fuera esto lo que sucediera, si fuese la segunda posibilidad y no la primera la que se trenzara en las cuerdas y cayera a la lona de lo posible, si al Wilfre, en el vacío de la habitación le diera por mirarse en el espejo de pie, y posar, y soñar con alguien que fue el mismo pero ya no lo es, una cosa sería segura: ante su reflejo en el espejo, El Wilfre se sentiría solo, muy solo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="background-color: white; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Wilfredo El Zambo Valverde escucha con los ojos aún cerrados el presagio que entra de soslayo, la cuenta del referee acompasada de la algarabía del polideportivo: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete… La penúltima pelea ha terminado y el próximo es su turno. Falta poco para que toquen a su puerta, le ayuden con el esparadrapo y los guantes y se abra el universo binario de posibilidades, fintas y viceversas que encierran los cuadriláteros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-8477872906324578456?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/8477872906324578456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=8477872906324578456&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/8477872906324578456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/8477872906324578456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2011/12/wilfredo-valverde-el-binario.html' title='Wilfredo Valverde, El Binario'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-4763794650945701009</id><published>2011-11-21T12:49:00.001-04:30</published><updated>2011-11-21T12:49:57.657-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='MANÉJESE CON CUIDADO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>MANÉJESE CON CUIDADO</title><content type='html'>&lt;div class="body"&gt;&lt;div class="inner"&gt;Ese hombre es peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A simple vista parece cualquiera, pudiera tomársele por alguien común, hasta vulgar, pero no, ese hombre es especial, peligroso, mortal en el sentido más pasivo de ese tipo de muerte que no tiene que hacer nada para matarnos cuando nos mata; no hay que dejarse engañar por las apariencias, hay que estar alerta, porque como él hay otros, son muchos, son invencibles, no puede dañárseles y por tanto hay que alejarse, correr de este tipo de hombres, huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese hombre es el imbécil de la consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ese que no nunca sabe continuar la frase después de un porque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El incapaz de sentir remordimiento.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-4763794650945701009?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/4763794650945701009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=4763794650945701009&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4763794650945701009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4763794650945701009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2011/11/manejese-con-cuidado.html' title='MANÉJESE CON CUIDADO'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-3556321818157774849</id><published>2011-05-14T12:56:00.001-04:30</published><updated>2011-05-14T13:23:21.510-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vi'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los ojos que nos miran'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='los ojos.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Los ojos que nos miran, los ojos.</title><content type='html'>A la vida le han crecido ojos, narices, bocas. La existencia es todo oídos. Nada se escapa. Los juicios nos sorprenden in fraganti, los dedos nos señalan, nos delatan, nos adulan, califican: un&lt;i&gt; Me Gusta&lt;/i&gt;, un&lt;i&gt; Ya no me gusta&lt;/i&gt;, un &lt;i&gt;Retweet&lt;/i&gt;, un &lt;i&gt;Reshare&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Reblog&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Unfollow Unfollow Unfollow&lt;/i&gt;; el Gran Hermano ha muerto en plena labor de parto de araña y ha dejado de ser, ha perecido como ser solitario y único, el Gran Hermano ha parido y nos ha legado a sus cientos de querubines, que como él solía, siempre están al acecho, cazando, persiguiendo. Facebook, Twitter, Tumblr, Igoogle. Todos controlando. Siempre controlando. Siempre. El ejercicio de la humanidad se ha hecho colectivo, nadie puede vivir sin los otros cuando queremos ser Dioses. Y todos queremos, todos miramos. El Gran hermano ha parido. Ha muerto. Y todos miramos. Y nada se escapa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El demonio ha evolucionado: ahora también se esconde más allá de la carne, se ha hecho un ser social y vive entre nosotros sin temor a un Dios que posiblemente ha muerto, sin temor al exorcismo, si necesitar de las sombras, sin esconderse. La oscuridad se aloja ahora en la existencia misma pero ya no usa máscaras. No las necesita. Las redes sociales son su careta. Es la careta y el instrumento de todos. El excremento del diablo ya no es el dinero, es la información. Y la información es la guadaña de los nuevos tiempos. Es la nueva mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mierda; si no somos precavidos podemos salir salpicados. Lucía nunca lo había pensado antes. &lt;i&gt;Mierda&lt;/i&gt;, obvio que la foto no coincide, obvio que ya no le habla con dulzura, Fabrizzio es Fabrizzio pero no es Fabrizzio, y&lt;i&gt;o vi sus fotos, yo vi tus fotos, yo te vi Fabrizzio, yo te conozco&lt;/i&gt;; él le escribió &lt;i&gt;no puedo vivir sin ti Lucía, él me lo escribió;  me jodieron, me jodieron, que pendeja fui, espero que no me maten, Diosito, por favor, no me quiero morir, que no me vayan a matar,&lt;/i&gt; porque si la matan se cae toda la operación, matarla no es negocio, ellos lo saben, no pueden darse ese lujo, la cuestión&lt;i&gt; es que salgamos lo más rápido posible de esto, SIN ROLLO, NO QUIERO ROLLOS mamita, quédate quietecita, &lt;/i&gt;porque después de tanto trabajo lo que queda es finiquitar, fi-ni-qui-tar, cobrar los reales, entregar y enconcharse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pu-rup, Pu-rup, entran los mensajes en el Messenger del Blackberry y los delicados dedos de Lucía presionan las teclas diminutas y escribe  &lt;i&gt;Aquí, te estoy esperando, aquí Fabri, donde me dijiste : )&lt;/i&gt;, pero Lucía no llega a enviar el mensaje, ya no puede, ni a Fabri ni a nadie, no puede enviar, ha sentido la mano que le toma firme el brazo desde atrás y la contundencia del cañón afincándosele a la altura del riñón, Lucía no puede responder porque &lt;i&gt;ESTO ES UN SECUESTRO MAMI&lt;/i&gt;, aquello era un secuestro;  &lt;i&gt;entra y no nos mires, baja la cabeza, baja la cabeza mami, si me miras te quiebro; Pero… Fabrizzio, Fabrizzio…, Fabrizzio nada muchacha gafa, Fabrizzio nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nada no existe, el anonimato es anónimo, el italiano ardiente de Lucía es una foto vieja que se bajaron de un buscador de imágenes y colgaron en Facebook, ese es el nuevo modus operandi, ahora la delincuencia es romántica y ataca el corazón;&lt;i&gt; vete quitando todas las prendas de una, despacito Lucia, y las tarjetas, danos las tarjetas, eso es&lt;/i&gt;; la cena romántica se jodió, los versitos cursis y las caritas felices por Google chat se acabaron, la ilusión fue pura ilusión, &lt;i&gt;Señor, no me vaya hacer nada, agarre y lléveselo todo, no me haga nada, Cállate mija, calladita, no me mires, no nos mires, si te quedas tranquilita no te pasa nada y salimos de esto rapidito&lt;/i&gt;. Sin complicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos de los hombres esperan en el carro encendido. Fabrizzio, que no es Fabrizzio, espera cerca de los ascensores del estacionamiento, la única entrada y salida hacia el Centro Comercial. El hombre fuma relajado, haciendo tiempo. Lucía se ha retrasado unos minutos, pero el hombre no desespera. Ella vendrá. &lt;i&gt;Ellas siempre vienen. La voluntad de las feas es ilimitada. El que coge fea, coge doble&lt;/i&gt;. Piensa y se sonríe en sus adentros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucía sale del ascensor, en el nivel indicado, para la cita concertada con el hombre errado. Va tan excitada que no se percata del tipo que fuma cerca de los ascensores. Él le deja caminar unos pasos, ella se mueve con rapidez, sin ver a los lados, mientras le da a las teclas de su Blackberry. Él lanza el cigarrillo a un lado y mete su mano en el bolsillo de la chaqueta donde carga el revólver.  Camina detrás de ella, le toma el brazo con la siniestra, la mano tosca asiendo el brazo delicado, mientras sin sacar la otra mano del bolsillo, le presiona la parte baja de la espalda con la boca del arma. El carro se mueve con diligencia y Lucía es empujada adentro. Rápido y sin complicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea es dar vueltas, cansarla, desmoralizarla, &lt;i&gt;pura mente&lt;/i&gt;, el plan es que justo antes que se le vuelen los tapones &lt;i&gt;llamamos a los padres, tenemos sus nombres señora, ya sabemos dónde viven, ya conocemos a toda la familia, bonitas las fotos de Puerto La Cruz, Lucía está chocadita de cara pero está divina en traje de baño, divina, nos dejan el dinero en, y nada de pacos, na-da-de-pa-cos, somos serios señora, somos serios&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Lucía la dejaron botada en la carretera vieja. Antes de arrancar, uno de los tipos le devolvió el Blackberry. No lo necesitan. Son serios. En el terraplén vacío, seco y solitario, Lucía accede a Urbe Twitter. Gracias a Dios lo instaló con geolocalizador. La soledad está subestimada. Buzz. Buzz.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-3556321818157774849?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/3556321818157774849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=3556321818157774849&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3556321818157774849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3556321818157774849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2011/05/los-ojos-que-nos-miran-los-ojos.html' title='Los ojos que nos miran, los ojos.'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-8147744691524821583</id><published>2010-06-08T16:33:00.001-04:30</published><updated>2010-06-10T14:59:59.153-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Winston.'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Churchill ha tomado la piedra y roto la ventana. Well done'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Churchill ha tomado la piedra y roto la ventana. Well done, Winston.</title><content type='html'>A ustedes cinco que son muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“(…) This is what happens when an unstoppable force meets an immovable object (…)”. The Joker. The Dark Knight 2008. &lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso: la vida es un chance, una oportunidad única en el escenario de la existencia. Pienso: todos en algún momento nos tiramos a escena, vamos a las tablas cargados de ilusiones y expectativas y hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos. El público siempre es malo. Por eso a veces cerramos los ojos cuando recitamos o cantamos. El público no hace falta. La transcendencia está en el acto creativo y cada acto escapa de nosotros y de ellos, siempre, siempre se nos van de las manos y cobran vida propia nuestras marionetas. A las tablas de la vida hemos venido a sufrir, sentir, aprender, equivocarnos, padecernos. A vivir, pues. Sí, la vida es un chance ante un público bastante malo, uno que no importa, pues, cuando transcendemos, nos aniquilamos a nosotros mismos. Pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cerveza ha hecho su trabajo pero mi felicidad no es etílica. Ellos creen que estoy borracho y yo no les contradigo. Se la están pasando bien con mi alegría; yo mismo me la estoy pasando de lo más bien con mi alegría y con la de ellos. No sé bien como pudimos confluir los seis a este encuentro improvisado. Hasta el destino debe estar asombrado: nunca se perdonará no haber prestado atención, no haber evitado la fundición de seis fuerzas imparables destinadas a chocar contra el espejo de un sistema y sus circunstancias.&lt;span class="fullpost"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos seis pero somos miles. Es la alquimia: vamos dejando de ser líneas rectas paralelas para irnos  convirtiendo, sin que lo notemos, en un círculo, en un agravio de causas y condiciones que nos van cercando de manera inexorable. En estos miles que somos seis discurre  la música, la trova, la fotografía, el cine, la danza, la escritura, la pintura, la poesía…  la vida. Somos la potencia de una semilla que ya contiene un árbol sin saberlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la banalidad a la que siempre asisto cuanto estoy un bar, reconozco que este es un momento definitivo, importante, elmundocambiaestanoche me digo, jodido acontecimiento al que estoy acudiendo, hoy nacemos y con nosotros las opciones. El cambio. Larebelióncomienza. Puede que todo esté en mi cabeza, puede que yo sea el único que lo vea, el único que quiera verlo. Sea como sea, lo veo y está ocurriendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en la generación Beat. En los hippies, en El Techo de la Ballena, en los antipoetas, en los anarquistas, los punk… ¿Habrán sentido lo que yo estoy sintiendo? ¿Pudieron ver el inicio? No importa. Yo solo sé que nosotros somos algo, o nada, pero somos. Estamos bebiendo, debatiendo, escuchando música y cantando en este bar llamado Churchill. Movido por lo irresponsable que significa lo inevitable, me atrevo y nos llamo: somos los Churchillianos. Y ellos ríen.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-8147744691524821583?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/8147744691524821583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=8147744691524821583&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/8147744691524821583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/8147744691524821583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2010/06/churchill-ha-tomado-la-piedra-y-roto-la.html' title='Churchill ha tomado la piedra y roto la ventana. Well done, Winston.'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-3538443136299850582</id><published>2010-03-15T12:21:00.006-04:30</published><updated>2010-03-15T23:29:52.555-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Si no estamos dispuestos pues abracemos la hecatombe'/><title type='text'>Si no estamos dispuestos, pues abracemos la hecatombe</title><content type='html'>A los hombres que te enseñan las vísceras se les teme, se les odia, se les execra. A nadie le gusta que le saquen de su mentira, de su egoísmo, de su hipocresía. A nadie le gusta que le digan en su cara que aquí vinimos a soportar, no a buscar la felicidad. A nadie le gusta escuchar que todos vivimos una mentira. Que somos todos unos huevones. Unos dementes. Unos adictos a nosotros mismos. Unos estafadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen falta más seres malditos que tengan la suficiente compasión para decirle a la gente lo que son, no lo que pretenden ser. ¿A dónde se han ido los Bukowskis? ¿Dónde están los Budas, los Jesucristos, las Teresas de Calcuta? Mentirosos, mentirosos. Eso es lo que somos. Mentirosos que vivimos la mentira desde las mentiras. Mentirosos que pasamos nuestras vidas señalando porque la verdad es que nos aterroriza vernos en un espejo, nos horroriza devolver el dedo para señalarnos a nosotros mismos.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos creamos todos nuestros autoengaños mientras el barco se sigue hundiendo. La nave viene hundiéndose desde hace tiempo, hasta el capitán lo sabía como dice Leonard Cohen, así que cada quien que agarre su balde y empiece a sacar agua, que cada quien ponga la boca en las acciones y, por favor, que cada quien deje de mentirse y de mentir. O tirémonos al agua. De una vez. Y dejemos de joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paremos de juzgar, de opinar, de tratar de influir, paremos la proyección. Paremos de manipular la realidad y el exterior a nuestro antojo y a nuestra conveniencia. Paremos de creer que los demás están obligados a pagar por nuestros errores, nuestras expectativas, nuestras necesidades, por los resultados de nuestros juegos y nuestras decisiones. Paremos de pensar que hay seres menos jodidos que otros, reconozcamos que todos lo estamos por igual, pues es de ese reconocimiento que nace la prohibición individual de meternos en las vidas de los demás. Vivamos pensando en la responsabilidad que significa serse a sí mismo y no ser nada. Paremos de buscar afuera víctimas, ovejas negras, mártires y chivos expiatorios. Reconozcamos que los problemas vienen siempre de nosotros y no a nosotros.  Paremos ya las revoluciones externas, empecemos las internas de una maldita vez. Paremos de llenarnos la vida con cuanta mierda creemos que nos la podemos llenar: apartamentos, televisores, carros, bicicletas, blackberrys, microondas,  Iphones. Paremos de tratar de ganarle a la muerte en sitios nocturnos, en camas, en mesas, en lugares exóticos, en futuros, en libros de autoayuda, en spas. Paremos de justificarnos la incompetencia con definiciones psicológicas extraídas de libros creados desde el sistema de la propia locura: psicópatas, sociópatas, maníacos, deprimidos, ludópatas, alcohólicos, drogadictos, mitómanos… Asumamos las verdaderas etiquetas: mentirosos, frustrados, pusilánimes, cobardes, egoístas, acomplejados... Paremos de darle la vuelta a lo que somos y elijamos una de las dos opciones simples y posibles de nuestra existencia: abrazarnos las vísceras, cuidarlas, amarlas, arrullarlas hasta que se callen y queden enmudecidas de cansancio, o entregarnos hasta que el fango nos tape y todo se vaya a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seamos sinceros por Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O vayámonos al carajo sin chistar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-3538443136299850582?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/3538443136299850582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=3538443136299850582&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3538443136299850582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3538443136299850582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2010/03/si-no-estamos-dispuestos-pues-abracemos.html' title='Si no estamos dispuestos, pues abracemos la hecatombe'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-7980220798959350865</id><published>2009-06-17T13:58:00.004-04:30</published><updated>2009-06-17T23:14:15.467-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hay pesadillas que hablan de los hombres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Hay pesadillas que hablan de los hombres</title><content type='html'>Anoche soñé que era un hombre. Y sentí mucha angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi sueño, no llegué a verme nunca ante nada que pudiera reflejarme, pero me intuí bastante regular, como supongo son los hombres regulares de los sueños: cabello, ojos, nariz, un orificio en medio de la cara resguardado por una armadura de huesos blancos y afilados, un tronco y dos extremidades rematadas por patas y dedos, dos brazos largos terminados en manos capaces de tocar y aprensar objetos, de tomarlos, de hacerlos propios, de poseerlos. Tenía uñas y pelo por doquier y caminaba erecto, haciendo un gracioso ángulo con el piso, como le pasa a las gallinas y a otros animales. Era un hombre común. Cualquiera. Sin embargo, en mi sueño de hombre común me creía algo, me definía diferente y propio, muy a pesar de que sabía que era igual al resto de los hombres. Me sentía un yo.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía mujer, hijos, trabajo, casa y todas aquellas cosas que los hombres, en su ilusión, no sólo creen que poseen, sino que les pertenecen. Tenía además múltiples asuntos que hacer y atender y un miedo terrible a hacerlos. Más que miedo en realidad eran dudas, como si en el fondo no tuviera muy claro si existiera una razón para llevarlos a cabo. Estaba sometido a una necesidad viciosa de acción. Y de expectativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos me hablaban, pero no todas las maneras era iguales. Algunos eran taimados, otros agresivos, otros, manipuladores. Todos querían algo y me da la impresión de que en el fondo no sabían por qué las querían. Necesitaban, pedían, ansiaban, exigían, buscaban conseguir, sentir algo, no podría definir eso que anhelaban pues yo no hablaba su idioma y no podía entenderlos ni preguntarles. Pero una cosa era a todas luces clara: aquello que tanto apetecían, no lo tenían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo era luz y ruido, el silencio que por ley natural siempre lo abarca todo aunque quede tapizado por otros sonidos, se encontraba sumergido y opacado por el bullicio y la actividad. Había máquinas que hablaban, otras que emitían luces, otras se movían como un animal furioso o en celo. Los hombres giraban en torno a ellas, se hacían parte de ellas y el caos era normalidad, algo que  no sólo parecía gustarles, sino entretenerles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño debe haber transcurrido otro rato, pero no recuerdo todos los pormenores que siguieron al mismo. Recuerdo algunas sombras, algunos gritos, gentes diciéndome lo que debía y no debía hacer. Todo fue muy confuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando desperté estaba debajo de la nevera. Todo seguía oscuro pero intuí mi vientre venoso contra el piso, mis alas en la espalda, mis antenas moviéndose nerviosamente y alertas. Sentí alivio. Ya no era un yo, ni quería nada, ni había nadie. Y los hombres dormían sus propias pesadillas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-7980220798959350865?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/7980220798959350865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=7980220798959350865&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/7980220798959350865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/7980220798959350865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/06/hay-pesadillas-que-hablan-de-los.html' title='Hay pesadillas que hablan de los hombres'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-3643985635299513677</id><published>2009-05-29T16:24:00.003-04:30</published><updated>2009-05-29T16:27:28.744-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los Samuráis también lloran'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Los Samuráis también lloran</title><content type='html'>A estas alturas, el hombre no sabe con certeza si se trata de un bosque de bambúes, o si es un único bambú, inmenso, entretejido y poderoso, el que ha brotado omnisciente y se ha adueñado de un espacio que convierte en bosque. Las lluvias han comenzado y con ellas el verde se ha hecho fuerte y flexible, como una espada de jade. Los ríos han crecido. De sus aguas furiosas nacen los rugidos de un dragón que vomita con furia su propio fondo. Los cadáveres de animales y hombres circulan arrastrados por las aguas como parte de la purga. Pronto será la época del loto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre está sentado con las piernas cruzadas. Medita con los ojos abiertos, inmóvil. &lt;em&gt;¿Cómo se puede creer tanta irrealidad?&lt;/em&gt; Este hombre, que resulta ser un samurái, sondea, mira desde lejos su propio cauce, su propia mente, sus pensamientos, eso que es él mismo, y no. Describir a este hombre sería una contradicción, porque todo está vacío de existencia intrínseca, incluyéndole. Sin embargo, es por estar vacío que el hombre se agrupa y existe. Como todo. Así que no sería totalmente errado decir que su cabello es negro azabache, largo y terminado en cola de caballo. Su kimono de mangas largas ha devenido en gris, sus dos espadas descansan cada una a un lado de su cinturón de tela, sus sandalias de paja y madera yacen vacías en la tierra, confirmando la desnudez de sus pies. Desde sus ojos abiertos, la realidad invisible del que ve sin ver se le muestra sesgada. Así es la acción de la no acción.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la historia de este samurái no hay estandartes ni repiquetear de tambores. No hay jade, no hay oro, no hay batallas grandiosas. Sólo está el silencio, uno que dice más de él, de lo que es, de lo que piensa, que del silencio mismo. Su leyenda es tan simple como su represión: su fuerza está contenida en una mezcla de odio y vergüenza. Nadie ha muerto bajo su espada. Nunca ha querido desenvainar. Muchos le toman por cobarde, débil. Él sabe que no lo es, aunque no sepa la razón. Pero nunca ha desenvainado, ni siquiera cuando debía. La naturaleza todo lo cobra y lo transforma: las reacciones nacen de las acciones, se quiera o no. El reprimir una reacción es también una acción, una que con el tiempo, inevitable y certero, termina en una especie de &lt;em&gt;harakiri&lt;/em&gt; lento y doloroso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Este samurái está perdido entre los hombres porque no reconoce ni recuerda a ninguno. Su inmovilidad, su inacción, no le ha hecho uno con la espada, sino dos entes separados, dos extraños que se avergüenzan el uno del otro. Hay decisiones que nos convierten en objeto de la omisión. Y a consecuencia de ellas la gente muere. El samurái tiene muchas muertes encima, a pesar de no haber desenvainado su espada. Ese es su pecado. La indolencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el día en el que ha decidido tomar la empuñadura. Vengar a los fantasmas ululantes de la culpa. Vengarse a sí mismo, a su descuido, su negligencia, a sus muertes pequeñas. No siente miedo, aunque sabe que va a morir. Ha estado muriendo desde hace mucho, así que sólo se trata de una cuestión de velocidad y filo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El samurái desenvaina la espada hasta la mitad de la hoja. Un sonido agudo se suspende en el bosque y vibra entre las hojas de los árboles. La espada queda a mitad de camino. El hombre no duda, no teme, no se impacienta. Todo tiene su momento, uno que siempre llega. Del ojo del samurái cae una lágrima, y puede que sea coincidencia o premonición, lo cierto es que la lágrima va a tener al mismísimo filo de la espada. Como su vida, su lágrima se divide en dos y rueda por ambas caras del acero.&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-3643985635299513677?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/3643985635299513677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=3643985635299513677&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3643985635299513677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/3643985635299513677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/05/los-samurais-tambien-lloran.html' title='Los Samuráis también lloran'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-108688716818311751</id><published>2009-04-25T21:05:00.004-04:30</published><updated>2009-04-26T12:25:38.044-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sócrates no me conoció'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Sócrates no me conoció</title><content type='html'>Sólo sé que sé mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé lo que es la soledad. Esa que te asalta entre las multitudes, que te embarga entre el ruido y la algarabía. Esa que, a veces te muestra que estás solo, otras, inexpugnablemente saturado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También sé lo que es el vacío. No la vacuidad sublime de Avalokistevara, no el estado puro de ausencia de ego, sino el vacío repleto de ecos, caminos y memorias. Ese vacío que siempre está tan lleno que no te deja respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco lo que es tener miedo. Ser adicto al miedo. Llegar incluso a necesitarlo, echar mano de él para evitar ser un desprotegido ante las circunstancias. Y la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He sentido la agonía de contener el llanto durante años, de fingir sonrisas a plazo fijo, de decirme que todo va estar bien aunque sepa como terminan los futuros. He soportado la crueldad de los espejos, de los de azogue y de los humanos que me reflejan, de aquel que te presiona desde los ancestros y los ascendientes, el de la repetición, el que es lago revuelto, el de la casa de la risa que te distorsiona, te emula y te crea de nuevo dejándote dudas acerca de la imagen original.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí han caído los juicios como persianas corredizas, esos que nublan, que te dejan en la oscuridad de tus propias voces y sinsabores. He sido extranjero, outsider, prisionero de guerra, refugiado, maldito, demonio, ángel de la guarda, egoísta, generoso, pendenciero. En mí se resume un carnaval con su festival de caretas, se condensa una novela con su retrato de Dorian Gray pudriéndose en un lugar escondido. He sido muchas cosas y ninguna al mismo tiempo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Sé lo que es beber en un bar solo, fumar en la madrugada equivocada, extrañar a alguien que murió, el tener pesadillas por una pelea de boxeo vieja que se ha retransmitido, el ver a un amigo llorar, el ver a una mujer llorar; sé lo que es confiar y lo mucho que duele aunque no te traicionen. He vivido lo que es no sentir compasión ni siquiera cuando te obligas, lo que es darte contra la misma pared cada vez que la ves, he sentido lo que es la inseguridad y lo mucho que corroe, incluso a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo lo que es olvidar y ser olvidado, lo que es estar triste, deprimido, eufórico, lo que es ser víctima y victimario al mismo tiempo, lo que es despertarse con el mundo palpitándonos en la piel; he recibido el gancho al hígado de una sola palabra que te da en el lugar preciso el día que menos te lo esperas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vivido y dejado de vivir. Conozco las partes buenas del trato. Y las malas. También he sido feliz. E infeliz. Sólo una cosa: nunca he mentido y no creo en las armaduras ni en los chalecos antibalas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reitero: sé que sé mucho. Con todo lo que implica. No ha sido nada fácil, pero a pesar de todo, de todo lo que sé, a pesar de que nada de esto se borra o se maquilla, no he dejado de creer. De levantarme. Creo que después de todo, he aprendido a ser un hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-108688716818311751?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/108688716818311751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=108688716818311751&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/108688716818311751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/108688716818311751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/04/socrates-no-me-conocio.html' title='Sócrates no me conoció'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-4802429581390902028</id><published>2009-04-14T16:37:00.003-04:30</published><updated>2009-04-14T22:45:59.234-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ven tal como eres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='como eras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Ven tal como eres, como eras</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Kurt Cobain&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si él hubiera sabido que ese día iba a morir, todo hubiera sido distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego. Todos estamos en la vida, irremediablemente, jugando, haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos. Vivir es jugar y no hay alternativas. Cada quien tiene sus fichas, sus talentos, sus culpables, sus fantasmas, sus anhelos. Pero al final lo importante no son los jugadores, las metas, ni el juego mismo. Sino como se juega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay reglas. Algunas son flexibles y admiten excusas. Otras nos permiten echar mano a chivos expiatorios. Otras creernos víctimas o culpables. Pero las importantes son las inquebrantables. La muerte es una de esas reglas que no admite evasivas, ni preguntas, ni maquillajes. Ella es así y no de otra manera. Negarla implica afirmarla primero, por eso, transgredirla o tratar de olvidarla es un acto descabellado a nivel práctico, se vaya ganando o perdiendo. Al igual que muchas otras cosas, morir no es ni bueno ni malo, sólo es. Y cuando se le reconoce como un hecho honesto, latente, definitivo e inquebrantable, el juego se reafirma y cobra sentido. No lo contrario.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que si al menos él hubiera considerado que ese era su último día, que no habría otro, quizás no hubiera hecho muchas cosas que sí hizo. Su movida habría sido distinta, sus peones, otros. Es posible que se hubiera levantado, disfrutado de las gotas de lluvia que golpeaban la ventana de su cuarto, se hubiera bañado sintiendo, sin pensar, y hubiera agradecido poder vestirse y tener unas botas de cuero como aquellas. Le hubiera dado un beso a la mujer que dormía, profunda y sincera, en la cama compartida, le hubiera dicho en un susurro te quiero, y habría visto a su perro en el piso, reconociendo su nobleza, dejando incluso que le lamiera la cara, sin las interferencias del asco o la incomodidad. Como el tiempo hubiera apremiado, haría esto y no aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se montaría en el carro. Escucharía a Kurt Cobain como un acto de revelación y no de desesperanza, vería la ciudad como algo desnudo, un reflejo de sí mismo y de todos los hombres, se reconocería en cada peatón, manejaría hasta casa de sus padres, se tomaría un café con ellos y miraría mucho a los ojos de sus hermanos mientras le hablaban. Sin expectativas. Agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego regresaría. En el camino recitaría un poema, o una plegaria, o un mantra. Ya en casa tomaría su almuerzo sintiendo cada sabor, dormitaría quince minutos, despertaría, pintaría un cuadro, leería un cuento de Bukowski, bailaría con la mujer una canción suelta, pensaría en Buda, Kerouac, Neruda, sentiría compasión por las rosas en el jarrón, vería al zancudo en su brazo alimentándose con su sangre, se fumaría un cigarro y dejaría una carta para un amigo. Luego cenaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado, como seguro estaría con todos estos hechos inexistentes, consideraría las opciones a mano: sentado en el inodoro la escopeta, el revólver parado sobre su escritorio, el cuchillo y las venas metido en la bañera. O ninguna. Quizás sólo esperaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, si él supiera que ahora le toca morir, iría de mano de la muerte a donde hubiera que ir tal como él debió ser, como debe ser. Pero cada uno juega a su manera, observa o no las reglas y hace lo que tiene que hacer. Para él, ya es demasiado tarde.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-4802429581390902028?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/4802429581390902028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=4802429581390902028&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4802429581390902028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4802429581390902028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/04/ven-tal-como-eres-como-eras.html' title='Ven tal como eres, como eras'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-4456680390290095469</id><published>2009-04-08T12:40:00.004-04:30</published><updated>2009-04-08T21:36:08.606-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los perros no saben de bloqueos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Los perros no saben de bloqueos</title><content type='html'>Rocky lo ve con sus ojos tristes. La mayoría de los perros de esa raza parecen tenerlos. Los ojos tristes. Él ha decidido no proyectarse en su perro. Sabe que sería un acto de injusticia achacarle cosas a un ser tan noble. Así que no lo define, no lo categoriza como un perro triste. Sólo se fija en sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su perro es lo único que le ha quedado luego del divorcio. Bueno, también están el cheque equivalente a dos meses de sueldo y la cuenta de retiro a plazo fijo. Pero el cheque ya se le ha esfumado en la mudanza y la cuenta no puede hacerse efectiva sin que se pierda la casi totalidad de los fondos. Ambos son recursos inútiles: uno no existe ya, el otro está enterrado en el término de un acuerdo. Rocky es lo único. Lo actual. El resumen vivo de la separación.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;La gente siempre pregunta. Cuando le preguntan, él les dice que ambos trataron duro, que ambos hicieron un esfuerzo. Incompatibilidad de caracteres lo llaman y él echa mano a la definición, a la clasificación, como si todo fuera tan sencillo. Puede que de tanto repetirlo un día se lo crea. Pero aún no ha llegado a ese momento. En el fondo, su opinión es otra. Diferente. La mujer había crecido pantalones. Unos largos. Más largos que los suyos. Puede que hasta haya crecido un pene. Y esto siempre es un problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después estaba el asunto del tipo. Había aparecido uno. Al final siempre pasa. De conocido circunstancial, el tipo pasó a ser un amigo de toda la vida: uno de los que entiende, de los que pone el hombro y es pañito de lágrimas. Uno de esos que consuela. Las aves de carroña son una realidad, son antipáticas, oportunistas, depredadoras, pero uno no las toma contra ellas. Es su naturaleza alimentarse de las vísceras de otros. Para eso existen. No son ni buenas ni malas, sólo son un resultado. Es necesario que exista un cadáver, un cuerpo muerto y hediondo, un fallo, para que aparezcan y coman. Por eso él no lo toma contra ellas. Ni contra el tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedan Rocky y él, él y el perro. También están las deudas, la soledad, las preguntas. Están las páginas en blanco. Él siente un desgano absoluto por escribir. Es escritor pero se le han acabado las historias, se ha quedado atrapado en una. En la suya. Y todo es descenso, caída. No sabe cómo escapar. Y Rocky no puede. Le es imposible escapar. Lleva collar y cadena. Sólo lo sigue. Siguiendo, descendiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces llora. Saca a Rocky a pasear y llora. La gente lo ve con terror. Cambian de acera. Él sigue paseando al perro mientras llora. Llorar no resulta conmovedor a las seis de la mañana. Es una cuestión de perdedores. Él sabe que no se lo dicen, pero lo piensan. A sus espaldas la gente piensa que es un bicho raro, un perdedor. Pero él es lo que es. No le importa. La valía no tiene que ver con los resultados del juego. Sino con la calidad. Se es buen jugador o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el descenso son muy pocas las cosas que se pueden hacer. Para subir hay que romper la inercia, para caer no es necesario hacer nada. Son pocas las cosas que se pueden hacer. Él no hace nada. Está bloqueado. No intenta siquiera meditar. No le resulta cómodo ni inteligente. Tiene mucha mierda adentro y no quiere remover. Sólo mira a su perro, a la página en blanco, a su perro, a la página en blanco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Como todo lo que sube también baja, es posible que también lo que caiga pueda elevarse de nuevo. Para ese momento él espera estar preparado. Puede que tenga algo para escribir. Puede que levite. Mientras, espera. Y Rocky; bueno, no está triste. Sólo son sus ojos. Un perro no sabe de bloqueos, de estancamiento. No juzga, no condena, no resuelve, no intelectualiza, no proyecta. Es más básico y más grandioso. Es por eso que Rocky no está triste.&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-4456680390290095469?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/4456680390290095469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=4456680390290095469&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4456680390290095469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/4456680390290095469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/04/los-perros-no-saben-de-bloqueos.html' title='Los perros no saben de bloqueos'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-5508168849974753463</id><published>2009-04-01T22:34:00.001-04:30</published><updated>2009-04-01T22:37:10.139-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='De callejas y sin salidas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>De callejas y sin salidas</title><content type='html'>En la calle a cualquiera le caen los males. Y ahora que hasta la comae’ riega mis cosas, tengo que andar mosca, pues uno nunca sabe cuando te andan cazando, que siempre hay alguien que quiere agarrarlo a uno en la bajadita. Acabo de dejar a mi vieja, Biblia en mano, ida de si frente al televisor, arrullándose la vida con la final del juego de béisbol. Ella no ha querido mudarse del barrio, sigue viviendo en el mismo rancho de Chapellín en el que crecí. La verdad, a mi ya no me gusta venir para acá, pero me parte el alma no visitarla, sola como está, con la espalda deshecha de tanto trabajo como doméstica en casa de sifrinos. Siempre va a ser mi madre, aunque me diga a cada rato que soy hierba mala. Y antes de cruzar la puerta una vez más escucho el murmullo: El que a hierro mata a hierro muere…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estos lares hay más de una piraña que le gustaría meterme el diente. Es por eso que ando con el yerro en la cintura, por si se forma el sal pa’ fuera. Ahora mismo, desde alguna platabanda, alguien lanza fuegos artificiales al aire, seguro como celebración anticipada por el juego de pelota que aún no termina, y yo, que lo único que siento es detonación, saco por instinto la Glock , buscando de donde viene la brega, con los músculos tensos y la mandíbula apretada. Gracias a Dios y a la Virgen que no ha sido nada. &lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;De aquí pienso lanzarme de una para el punto a descargar la mercancía que llevo conmigo, y de allí me voy para casa de La China, mi jevita, que hoy tiene bonche en su casa. A ver si hoy mi Chinita me da lo que me corresponde, que lo prometido es deuda, y estoy ya que no me aguanto de las ganas que le tengo. Si me pongo dichoso es capaz que me quede allá esta noche, y mañana descanso, que el último cargamento se ha ido rápido y todavía faltan algunos días para el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la altura del puente, cerca de la cancha, veo el reflejo de las luces de colores de la patrulla. Los pacos se están tirando tremenda redada está noche en el barrio, puede ser que estén cortos de real o quizás andan buscando a alguien. Lo cierto es que ya no hay vuelta atrás. Ahora que ya me ven venir, si me devuelvo me jodo. Sólo me queda poner cara de yo no fui y rezar para que no me paren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya los tengo como diez pasos detrás de mí cuando escucho la voz de alto. Mento madre en silencio y trato de dejarles el pelero. Corro lo más rápido que puedo, pero los tombos no andan con cuento y empiezan a dispararme. En una de esas siento un candelazo frío a la altura de la batata derecha, una puñalada de mentol que arde y se extiende, y la pierna se me duerme, y caigo boca abajo en la calleja, en contra de mi voluntad. Sin pensarlo me volteo, saco la nueve y empiezo a tirarles plomo puro, a lo loco, como un Juan Charrasquiao’ sin puntería pero con las bolas bien puestas. El ambiente se llena de cohetes, de ladridos, gritos y disparos, y el estrépito que origina la victoria del equipo de la capital, que le ha metido nueve arepas por el pecho a su contrincante, se confunde con el tiroteo, esta batalla campal de las que hasta entonces había siempre oído en las noticias, pero que hasta ahora nunca había protagonizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiebro a uno de los pacos, lo sé porque se ha caído y ya no se mueve. Pero creo que esto pone peor las cosas, porque la arremetida de los otros me viene con todo. Siento otro pinchazo de fuego a la altura del brazo derecho, me han dado otra vez, y ahora si que estoy jodido porque la mano se me rebela y suelta la pistola, traicionera como se ha vuelto por culpa del plomazo. Ya uno de los tombos se me viene encima, y me remacha con un derechazo tipo Macho Camacho que me deja los ojos claros y sin vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El policía más joven maneja y el otro se ha quedado conmigo en la parte de atrás de la patrulla. Otro se ha quedado en el sitio del suceso, junto al cadáver del compañero muerto, hasta que llegue la furgoneta de la morgue. Con tiza blanca va demarcando su silueta y haciendo un boceto aproximado de la que será la mía, recogiendo los casquillos de bala y alineando en el pavimento los dediles que me quitaron en el cacheo. El que está atrás conmigo debe haber sido boxeador porque sabe cómo y dónde dar. Ya he perdido un montón de sangre y estoy por desmayarme. El de adelante pregunta al púgil de uniforme si me llevan al hospital. Y yo sólo alcanzo a oír ni de vaina, sólo da vueltas...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-5508168849974753463?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/5508168849974753463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=5508168849974753463&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/5508168849974753463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/5508168849974753463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/04/de-callejas-y-sin-salidas.html' title='De callejas y sin salidas'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-2096451119595440974</id><published>2009-03-30T12:23:00.003-04:30</published><updated>2009-03-30T12:32:11.905-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El desierto de lo real'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>El desierto de lo real</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Bienvenido al desierto de lo real”. Morfeo. Matrix (1999).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulano entra en una floristería a comprar una rosa. No sabe que va a salir con las manos vacías. La rosa no existe. Al menos no como él cree.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecemos por el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La rosa no posee existencia intrínseca&lt;/em&gt;. No es sólida, no existe como rosa por sí misma. Fulano la percibe como un todo macizo, independiente, aislado, pero no es así. Es una ilusión producida por los procesos de su mente, por un conjunto de herramientas caracterizadas por su eficacia e inmediatez. Son ellas las encargadas de digerir la información, analizar, agrupar, sintetizar, de manera que Fulano pueda solidificar, diferenciar y hacer parcelas de realidad: una flor determinada. Pero hay un detalle. La rosa existe ajena a su propia e ilusoria individualidad. No es un todo o un fin en sí misma. Está compuesta por partes y componentes. Es pétalos, tallo, espinas, agua, hojas, es todos estos elementos pero ninguno de ellos con exclusividad. No es sólo una espina, pues la llamaríamos espina y no rosa, y no es un conjunto de elementos adheridos a una espina, por ejemplo. Es todas sus partes y ninguna. El todo es más que la suma de sus partes y viceversa. Eso a simple vista. A punta de microscopio la rosa es aún mucho más: células, energía constantemente moviéndose y cambiando. Aunque Fulano no lo vea.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La rosa es interdependiente&lt;/em&gt;, lo que es lo mismo decir que no existe con autonomía, no es una isla apartada del resto de los fenómenos. Para aparecer ante Fulano como lo hace, depende de la interacción. Con la luz, por ejemplo. De hecho, el ojo de Fulano no ve la rosa, sino el reflejo de la luz que incide sobre ella. A oscuras no podría verla. Para que pueda percibirla como lo hace ahora, es necesaria la confluencia interdependiente de muchos factores: la gravedad, el espacio, el tiempo. Incluso de algunos externos que provienen sólo del mismo Fulano. Como el hecho de no que no sea ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La rosa es el resultado de causas y condiciones&lt;/em&gt;. Su efecto actual proviene de ellas. Sol, agua, aire, tierra. La rosa es como es gracias a la agrupación específica de dichas causas y condiciones, de lo contrario sería otra cosa, el efecto sería diferente. Podría asimilarse a una canción. La rosa es una canción interpretada por una orquesta. Melodía, ritmo y armonía.  Esa canción la escuchamos como un todo: la canción. Pero ella es la suma de varios instrumentos, cada uno con su particularidad, cada uno a cargo de un músico diferente, en tiempos y con fines distintos. El hecho de que se escuche al mismo tiempo la combinación de la canción, y de la rosa, no significa que no sea tocada en fragmentos distintos y acoplados en sincronía. De no ser así, todas las rosas fueran iguales, y las canciones, una misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La rosa no es permanente&lt;/em&gt;. Se trata de una mutación en progreso. Hace unas semanas no era rosa. En unas más, será otra cosa. Fulano no ve eso. Piensa que ésta es así e intuye que se mantiene igual, al menos mientras la sostiene entre sus manos. Pero la rosa ya está muerta. Lo único que necesita para morir es estar viva, y eso, ya lo está. Es cuestión de velocidad. Incluso esa muerte no es más que impermanencia, pues ni siquiera dicho estado es absoluto. Si la muerte de la rosa fuera absoluta, permanente, no pudiera cambiar, pudrirse después de morir, convertirse en lo que se convierten las cosas después que perecen. Lo que sostiene Fulano está tan vivo como muerto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La denominación es una etiqueta&lt;/em&gt;. Una rosa, es una rosa, es una rosa, dice Gertrude Stein. Eso que Fulano llama rosa no deja de ser lo que es porque se le llame así, o distinto. De hecho, pudiera llamarla como fuera y seguiría siendo igual: ese ente cambiante, impermanente, interdependiente. Le ponemos nombres a lo innombrable. Tiene que ser así, pues de otro modo tendríamos que darle nombres a todo, todo el tiempo, en una sucesión infinita e insoportable. Las cosas no son lo que son porque le pongamos una etiqueta, ni dejan de ser porque no las nombremos. La verdadera rosa existe ahora, ahora, ahora, siempre que haya una fusión infinita, atenta y consciente con ella por parte de Fulano, el observador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La caracterización de la rosa es un reflejo&lt;/em&gt;. Es la proyección de Fulano, la imagen de todo su bagaje, recuerdos y demonios incluidos. Que sea bella, grande o pequeña, que huela bien o que represente algo, no depende de la rosa sino de Fulano. La rosa es pura decoración, friso. Es la creación de un dios mediocre que no crea, sino que fantasea que lo hace, mientras lo reflejado lo crea a él. Todo es espejo y reflejo. Cuando Fulano caracteriza, se ve la cara en la superficie de un lago manso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulano sale de la floristería, pero en realidad nunca entró ni salió de ningún sitio. Ha comprado una rosa y ha salido con las manos vacías. No va a ningún lugar ni viene de ninguno. Su universo es una ilusión, un vacio superpoblado de mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del apego de Fulano hacia la rosa, ni hablar. No se trata de una ilusión, sino de una estupidez. Una muy común.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-2096451119595440974?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/2096451119595440974/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=2096451119595440974&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/2096451119595440974'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/2096451119595440974'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/03/el-desierto-de-lo-real.html' title='El desierto de lo real'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-7770761224102293521</id><published>2009-03-26T13:39:00.012-04:30</published><updated>2009-03-26T17:01:13.359-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Las redes invisibles no tienen malas intenciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Las redes invisibles no tienen malas intenciones</title><content type='html'>El Libro de la Ley dice: “&lt;em&gt;Nada nace de la nada. Todo es causado. Las cosas son&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las causas nos consiguen. Tarde o temprano. Nos hallan. Nos cercan. Y sucede lo que sucede. Se trata de algo natural, irremediable, inmutable. Como la consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días, las causas de Gerardo empezaron a cercarle. A buscarle. Perseguirle. Él todavía no lo sabe, ni siquiera lo sospecha. Pero no hace falta. Ellas hacen lo que saben hacer, lo único que saben hacer. Son independientes. Infalibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay diferentes comienzos. Unos vienen antes que otros, pero nunca hay un primero, uno único. Son las redes invisibles, infinitas y curvas que nos encadenan. Para Gerardo, el desenlace de hoy empieza por un papelito. Uno pequeño y arrugado. Es un comienzo. Fabiola lo consiguió dentro del bolsillo del pantalón y hasta ahí no parece haber complicación. Pero un pequeño detalle puede llegar a tener resultados incalculables. Una palabra puede cambiar el mundo. &lt;em&gt;El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del planeta&lt;/em&gt;. Gerardo olvidó el papelito. Fabiola lo consiguió y leyó la nota. Pequeños detalles. Y ahora el panorama no es prometedor. Aunque él no lo sepa.&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;El Libro de la Ley dice: “&lt;em&gt;Donde hay una causa se produce un efecto. La acción y el efecto no son fenómenos separados, uno forma parte del otro. La semilla contiene al árbol y el árbol a la semilla&lt;/em&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;El papelito contiene el mensaje y el mensaje al papelito. El mensaje contiene a Fabiola. Fabiola contiene el mensaje. Los tres se mezclan, se confunden. Se hacen íntimos. Empiezan a reconocerse, a husmearse el culo los unos a los otros. A Fabiola no le gusta, le huele mal. Le intuye mal. &lt;em&gt;¿Qué vaina es ésta? Mierda. Coño e’ su madre. ¿Será que está enredado con otra tipa?&lt;/em&gt; No, no, no, no puede ser, no puede estar enredado con otra. A lo mejor el papelito no es de Gerardo. &lt;em&gt;Pero coño, tiene que ser. Tiene que ser de él. Estaba en el bolsillo de su pantalón. ¿Cómo voy a pensar que no se lo escribieron a él?&lt;/em&gt; Pensar. Tienes que pensar. Recapitula. Ha llegado una pila de veces en la madrugada, oliendo a caña. Te dijo que estaba en unas reuniones de trabajo, que estaban reestructurando todo en la oficina. &lt;em&gt;Coño de su madre. Reestructurando en la oficina un coño, cogiéndose a una tipa, seguro a una bicha de esas con las que trabaja, qué bolas, qué falta de todo no joda, ya las mujeres no respetan, no les importa meterse en la vida de un hombre casado, les sabe a mierda joder un matrimonio, a una familia.&lt;/em&gt; ¿Quién sabe Fabiola? Es capaz que la mujer no sabe que Gerardo es casado; &lt;em&gt;pero tiene que saber no joda, yo llamo a cada rato y a menos que el sinvergüenza ese ande escondiéndose el anillo, ahí se le ve, clarito, la alianza de oro en el anular, más claro no canta un gallo.&lt;/em&gt; Bueno. Tu mamá siempre te lo dijo. Tus amigas siempre te lo dicen. Los hombres son todos una mierda Fabiola, &lt;em&gt;mi mamá me lo dijo y mis amigas a cada rato lo repiten y yo de pendeja no les hice caso; pensé que Gerardo era distinto, que era especial, pero no coño, el carajo me resultó igualito a todos. Igualito&lt;/em&gt;. No hables antes de tiempo. Confirma. Gerardo no es mala gente. A lo mejor es un mal entendido. Recuerda, al principio cuando se conocieron él, &lt;em&gt;no joda al principio cuando nos conocimos si era todo bonito, todo color de rosa, se desvivía por mí, era un galán, lo máximo, un tipo prometedor&lt;/em&gt;, prometer y prometer hasta meter y después de metido olvidar lo prometido. &lt;em&gt;¡Lo odio! ¡Lo odio!&lt;/em&gt; Tienes que calmarte Fabiola. Arrecharte así no es bueno para la barriga, además el médico dice que, &lt;em&gt;pero como no voy a arrecharme no joda, es que hay que tener bolas, ¡el cabrón!, como una marica me la paso encerrada en esta casa, con esta barrigota de seis meses  me la paso limpiando, fregando, sirviéndole como la propia cachifa, y así es como me paga, ¿buscándose a otra?, ¿revolcándose con otra en un hotel de mala muerte?, ¡qué hijo de puta!&lt;/em&gt; Debe haber una razón Fabiola. A lo mejor es tu culpa. ¿Será que estás fea? ¿Gorda? ¿Será que ya no le gustas?; &lt;em&gt;¡pero si estoy embarazada!, ¿qué es lo que quiere?, no puedo verme como una miss, además, si fue él mismo el que quiso tener muchachos, construir una familia; con su cara de huevón me dijo que quería tener un primogénito, Fabi, vamos a tener un primogénito, y yo salí corriendo como una huevona a dejar la universidad, paralicé todo para darle el primer muchacho, todo, ¿ahora me va a venir con esa?, ni de vaina, ahora no me va a echar pa’ un lado y se va a ir a la calle a buscar mujeres mientras yo le paro y le crio los hijos&lt;/em&gt;. Seguro lo va a negar Fabiola. Los hombres siempre lo niegan. &lt;em&gt;Que lo niegue no joda, aquí está la prueba. Ya va a ver quien coño es Fabiola. Ya va a ver&lt;/em&gt;. Sí Fabiola, que vea, que no te presuma la cara de pendeja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Libro de la Ley dice: “&lt;em&gt;Toda acción genera una reacción de naturaleza similar. Quien engaña a alguien, se engaña primero a sí mismo. Quien castiga a alguien, se castiga primero a sí mismo&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pistola la tiene Gerardo en la mesita de noche. Piensa ponerla en otro lado cuando nazca el niño. Pero por ahora le gusta presentirla a mano. Cerca. Es cierto que no la sacaría. Gerardo es uno de esos que le inquieta andar armado. Si lo atracan en la calle, suelta todo. No se resiste. Pero en su casa, la cosa es distinta. Si a alguien se le ocurre entrar a su casa, bueno, él sabe lo que tiene que hacer. Por eso guarda la pistola donde la guarda, montada y sin seguro. Porque aunque espera no utilizarla, él nunca sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es casi cómico. La cara de Gerardo cuando abre la puerta y se consigue a Fabiola apuntándole con la pistola, es la misma que puso Fabiola cuando leyó la nota. Como si los dos hechos fueran parte de un círculo interminable, que se repite en los tiempos. Las coincidencias. Pueden ser tragicómicas. Crueles. Generalmente cuando dos eventos se hacen coincidencia, y ésta es cruel, las preguntas rompen el hielo. Y generalmente hay mentiras. ¿&lt;em&gt;Que qué vaina es?, esto es lo que te has buscado por cabrón, por verme la cara de huevona. Pero, pero, un coño, ¿qué pensabas?, ¿creías que no iba a darme cuenta?, no se puede mentir para siempre Gerardo, si me estás mintiendo. ¿De dónde vienes? No bajo la pistola un coño Gerardo. Dime, ¿andabas con la tipa?&lt;/em&gt; Cuando lo niegue Fabiola, tírale el papelito por la cara, para que no sea huevón. &lt;em&gt;Con la de este papelito Gerardo, con la misma que te deja mensajitos que no tienes las bolas ni siquiera de sacarte del pantalón. No bajo la voz un carajo. No quiero que me expliques un coño, quiero que agarres todos tus peroles y te vayas pal’ carajo. No me toques Gerardo, ni te acerques&lt;/em&gt;. Ojo marica, cuidado con la pistola no se te vaya a salir un disparo. &lt;em&gt;Que no te me acerques carajo, cabrón, suéltame.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El Libro de la Ley dice: “&lt;em&gt;Nada ocurre por casualidad. No hay caos, ni orden. Sólo la Ley&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fabiola y Gerardo forcejean. Suena un disparo. Las redes invisibles son bien jodidas, pero que nadie diga que no son ecuánimes.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-7770761224102293521?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/7770761224102293521/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=7770761224102293521&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/7770761224102293521'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/7770761224102293521'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/03/las-redes-invisibles-no-tienen-malas.html' title='Las redes invisibles no tienen malas intenciones'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5699820547517929533.post-1667244104238550463</id><published>2009-03-22T21:46:00.008-04:30</published><updated>2009-03-23T15:14:00.308-04:30</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Forte Sillié'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Un muerto en un día cualquiera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas del Hígado Encebollado'/><title type='text'>Un muerto en un día cualquiera</title><content type='html'>Tenía cosas urgentes que hacer, así que me levanté temprano. Me senté en la cama. Éramos la modorra de una noche bien dormida y yo. Y el vacío. Ese breve instante que va desde que nos incorporamos una mañana cualquiera, hasta que ponemos los pies en el piso frío. Un tiempo sin segundos, sin espacio, sin algo definido. Esa dimensión que todos presentimos en pleno estornudo y que olvidamos luego, como si la vida fuera por momentos un orgasmo infinito y sin nombre. Fue en esta circunstancia casi indescriptible que el pensamiento se hizo inmediato, inevitable: &lt;em&gt;hoy me voy a morir&lt;/em&gt;. No era una idea prefabricada, rumiada, repetida; todo lo contrario, era auténtica, novel. &lt;em&gt;Hoy me voy a morir&lt;/em&gt;. La voz era de certeza.&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sentí miedo. Ni angustia. Estaba tranquilo. Las cosas son de una manera porque no son de otra. El pensamiento se hizo verbo y con él se manifestó un decreto. Era así. Llamar algo por algún nombre no cambia ningún resultado y la voz dijo lo que tenía que decir. Sin embargo, a pesar de la aceptación tácita que significa saber que tarde o temprano nos vamos a morir y que es hoy el día que nos toca, me sobrevino una pequeña molestia, algo casi imperceptible. Una piedrita en el zapato. Y es que nos rebelamos. Tarde o temprano todos luchamos. Llámenlo hábito, instinto. Siempre queremos que las cosas sucedan cuándo y cómo queremos. Si no, peleamos. No queremos morir, hemos nacido para luchar. Sólo que no sabemos que pasamos la mayoría del tiempo luchando contra nosotros mismos. Contra nuestra propia muerte. Aunque miremos fuera. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Pensé en no moverme, en renunciar al día, como si fuera posible paralizar la vida para burlar a la muerte. Pero no necesitaba hacer algo para morirme. Podía quedarme ahí, quieto, inmóvil, latente, y sin embargo, seguir acercándome a la muerte, a la voz; después de todo, eso es lo que hacemos durante toda nuestra vida: morir. Segundo a segundo estamos muriendo y vivir es la forma más lenta de perecer. Así como lo que se puede quebrar ya está roto, lo que está vivo ya está muerto. Es la consecuencia. Y la consecuencia siempre es natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte. Generalmente nos la pintamos aparatosa. Con muñequito de tiza dibujado en el piso. Un accidente de tránsito, un atraco a mano armada, un infarto fulminante a la salida de un vagón del metro a la hora pico. Otras veces, somos más compasivos, más complacientes. Una enfermedad que nos quita el aliento en la cama, un paro cardíaco mientras dormimos, una vejez imposible de seguir manteniéndose. Pero la rigidez y ecuanimidad de la voz, esa que me forzaba a entender que lo inevitable es inevitable, me llevó a pensar en otras muertes. En las cotidianas. &lt;em&gt;Morimos demasiado en demasiados lugares&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Todo el mundo sentirá esa voz? ¿Todo el mundo recibirá el anuncio?&lt;/em&gt; Hay quienes piden disculpas por algo que les atormentaba y mueren a los días. Otros cambian repentinamente con respecto a una situación y otros revelan un secreto oculto durante años. Como si supieran. Como si la vida se les hubiera convertido en despertador y el ring ring de la hora final estuviera sonando. &lt;em&gt;¿Habrá una suerte de pacto, de negación universal que lleva a los hombres a descreer lo que les dice un día cualquiera una voz?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El día de mi muerte anunciada me duché y sentí el agua corriéndome por el cuerpo. Ni malo ni bueno. Sólo agua deslizándose por una forma que resultaba ser yo, el cadáver con vida de un hombre que podía ser cualquiera. Todo cobraba sentido a la luz del plazo. Mi vida, para ser más exactos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos muy de prisa para ver, para vernos, para entendernos la existencia. Sin embargo, &lt;em&gt;cuando sabemos que vamos a morir, cuando lo aceptamos y no le tenemos miedo a la idea, sabemos que somos cualquier hombre. Y sentimos paz.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día le di un beso a mi madre y la contemplé en su circunstancia. Era imposible que no fuera bella. Salí. Imaginé los dedos de las manos de mi viejo, me di cuenta que no abrazaría más a la mujer que amo mientras dormimos juntos, recordé a aquel amigo del colegio que me enseñó a chutar el balón de fútbol, evoqué a mi hermano muerto, a la sonrisa de mi hermana, pensé en el hijo que no vería nacer, en la lluvia que no vería caer, recordé que una vez un amigo me dijo que me admiraba, sentí lástima por el gato que tuve una vez y nunca apareció, confirmé que Bruce Lee era el ser humano más rápido que no conocí, medité en lo fiel que es un perro, en que un monje zen puede enseñarnos muchas cosas aunque no las entendamos, en que querer fumarse un cigarro es el peor de los últimos deseos, en muchas cosas pensé; todas imposibles por naturaleza, por no ser de este mundo, por pertenecer al pasado, o al futuro. Después hice todas y cada una de las cosas que creía urgentes y ya no lo podían ser. Las hice en un ahora invencible, uno que no podía morir. Volví a mi casa. Era ya de noche. No había ansiedad pues no se esperaban resultados. No había expectativas. Era yo y lo inevitable. La voz y yo. No había abandono, ni indolencia, ni resignación. Había aceptado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la medianoche. Nada pasó. Llegaron los días y con ellos los cambios. Una única cosa se mantuvo igual y en armonía: la voz de la certeza. La que nunca calla.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5699820547517929533-1667244104238550463?l=higadoencebollado.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/feeds/1667244104238550463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5699820547517929533&amp;postID=1667244104238550463&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/1667244104238550463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5699820547517929533/posts/default/1667244104238550463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://higadoencebollado.blogspot.com/2009/03/un-muerto-en-un-dia-cualquiera.html' title='Un muerto en un día cualquiera'/><author><name>Vicente Forte Sillié</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://4.bp.blogspot.com/_qgqfTybdaQw/ScbhysItlOI/AAAAAAAAAO4/Vifl00kyPlo/S220/Disparo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
