nadie merece nada
el verbo merecer
es una trampa para cazar osos
si alguien insiste en conjugarlo
hay que decirle
que lo único justo que alguien merece
es la cicatriz
nadie merece nada
el verbo merecer
es una trampa para cazar osos
si alguien insiste en conjugarlo
hay que decirle
que lo único justo que alguien merece
es la cicatriz
estoy afilando el silencio
me preparo para la guerra
habrá bajas
la vida
esta insolación del ser
la memoria
la felicidad
la tristeza
qué difícil es
cuando algo nos toca
hay algo de comodidad
que casi raya en la fé
en creer en el daño
la vida va a tratar
el miedo va a tratar
ellos van a tratar
ya me di cuenta
y
pues
no
la lluvia golpea
con su metrónomo de calma
el índice pluviométrico
debería medirse en melancolía
no en pulgadas
la melancolía
es una forma de lluvia
un ansiolítico de agua
en lugares como Londres
las personas deben ser muy melancólicas
dicen que allí llueve a diario
como me pasa a mí
por dentro
era una noche como cualquier otra
el ventilador hacía del espacio un susurro de viento
el aire intentaba ser de agua
y el insomnio descansaba
sobre el lado izquierdo de mi cuerpo
ella había estado tosiendo a mis espaldas
tanta voluntad atrapada en los pulmones
luego de un rato despertó
se me acercó a la oreja
me lanzó un tenue
"papá, tengo miedo"
me volteé y la abracé
con un brazo que parecía demasiado largo
ella lo agarró como a una boya
se durmió
entonces tuve miedo
no pude decirle a nadie
ya no quiero ser un yunque