La piel se me ha hecho demasiado tierna
me acostumbré
a vivir con la armadura puesta
temo despojarme de esta coraza
porque debajo resido inerme
y hasta un monosílabo
podría aniquilarme
La piel se me ha hecho demasiado tierna
me acostumbré
a vivir con la armadura puesta
temo despojarme de esta coraza
porque debajo resido inerme
y hasta un monosílabo
podría aniquilarme
no importan
ni el cuando
ni el donde
no hay lugar
a donde ir
cuando
estamos
aquí
ahora
nosotros
somos
el sitio
hay voces
que crecen tanto
que dejan sin espacio
las cabezas que habitan
el eco
la reflexión
la indignación
el análisis
no son posibles
en estas cabezas
porque la voz se hace
hábitat y habitante
el hacinamiento se hace monoteísta
la voluntad esclava
la duda se convierte en miedo
y un día cualquiera
cuando el reino de la voz
se nos hace imperio
dejamos de ser consciencia
para ser
personalidad